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Viernes, 21 Sep 2018

ALEJANDRA RUDOFF: Una viajera chilena estelar entre fierros de colores

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46rf0Premiada en reiteradas oportunidades y con innumerables obras en espacios públicos, Alejandra Ruddoff descubre cada día nuevos mundos que la llevan a experimentar con formas y materiales.  Como cuando expuso  en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la ciudad de Santiago nueve piezas en fierro que buscan despojar a la escultura de masa y de peso.

La exposición que presentó Alejandra Ruddoff en el Museo Nacional de Bellas Artes  era, a juicio de Milan Ivelic, director de la Institución, la culminación de una orientación estética de desmaterialización del volumen cuyos comienzos se sitúan en 1988, cuando inicia una exploración destinada a despojar la escultura de masa y de peso, con el fin de expandirla en el espacio. Ese año trabajó en München con estructuras espaciales liberadas virtualmente del freno de la gravedad, renunciando a las masas envolventes que configuran esculturas de bulto con el fin de avanzar hacia una conquista espacial en donde el espacio mismo asume carácter protagónico. Esa experiencia -  reiterada en su segunda residencia en München, el año 1992- fue acentuada por la observación directa en la industria automotriz sobre el relevante papel de la energía, el movimiento y la velocidad.

 

La muestra  titulada Rutas en Movimiento, incluyó nueve esculturas que aluden a los conceptos de tránsito, circulación, trayectoria, viento estelar y constelación. Indica la artista que 'cada una describe una trayectoria en movimiento que, al quedar suspendidas, establecen su continuidad, fundan especie. Se trata de un momento espacial que se ha construido a través de la descripción volumétrica de una trayectoria en desplazamiento. Están envueltas en una piel de dibujo y color, como vistiendo su genealogía original. La piel es concebida desde el dibujo bidimensional extrapolado de su propio movimiento, unido a un color que provoca vibraciones con lo cual traduce su inscripción original'.

 

 

Alejandra Ruddoff nació en 1960. Dice que desde pequeña se sintió ligada a la creación artística y que fueron sus padres quienes la incentivaron a buscar su propio camino de realización. Fue así como en 1979 ingresó a la Facultad de Artes de la Universidad de Chile donde 'fui tímida en un comienzo y llena de reflexiones pues no estaba segura de si prefería arquitectura o arte, así que me propuse estar un año y ver si me entusiasmaba'. Su opción se hace obvia al ver hoy su trayectoria. 
Un poco empujada por el proceso político que se vivía en el Chile de esos años, Alejandra Ruddoff se vio en la necesidad de buscar nuevos horizontes y un conocimiento más acorde a sus expectativas. Por esa razón postuló en 1987 a una beca en la Akademie der Bildenden Künste, en München, Alemania, la que ganó y renovó entre los años 1991 y 1993. Aquéllo fue relevante en su desarrollo, como también la experiencia adquirida en encuentros con otros escultores, ejecutando obras in situ y confrontando su práctica del arte con la de sus pares tanto en Chile como en el extranjero. Se trata de una modalidad de trabajo convocada por diversas instituciones bajo la denominación común de Symposium, que permite al artista salir de su taller y compartir con otros escultores, dialogando en torno a la visión que cada uno tiene sobre la escultura tanto desde el punto de vista teórico como práctico.

 

 

arslatino (a): ¿Qué cambios produjo en usted la experiencia de su beca en Alemania? Fue una etapa fantástica.

 

Alejandra Ruddoff (AR): Me encontré en mi propia agua. Para mi proceso creativo fue fundamental estar en el lugar que con tanto afán busqué. Diría que fundamentalmente estaba resuelto todo lo básico; un profesor, espacio para trabajar, herramientas a disposición, asistencia especializada, modelos en la medida en que lo necesitaras, participación en todos los talleres de interés, etc.

 

(a): Desde entonces, ¿Cómo ha sido el desarrollo de su proceso creativo?

 

AR: El proceso creativo ha sido un constante movimiento, es como una cadena que se va sustentando en el eslabón anterior. Mi proceso no permite repeticiones ni reiteraciones. Claro que hay algunas series, las cuales son reconocibles tanto por su forma, como por sus nombres. Se habla de la diversidad de mi obra en relación a este punto y también en relación a los diferentes materiales que ocupo. Lo que pasa es que me parece apasionante (no me hago la tarea fácil) experimentar con otros materiales y, lo más importante, que cada obra tiene su concepto, su identidad y su lugar y por eso no puede caber siempre el mismo material. 

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